lunes 14 de abril de 2008

Las manos






Son las mismas manos.
Las de ayer y las de hoy.

No cambian.
Ciertamente, el tiempo no es proporcional.
Al espacio, digo
Y a la gente.

Al tocar la puerta
mi mano golpeó
Una maciza tabla
que por fuera era pequeña
y por dentro húmeda.

Olí.
Mi nariz se adentro en perpleja cáscara.
Entonces
ya no era maciza.

Polvo que se esparce
por entre narices opacas
muebles que no se levantan
y el tiempo los oscurece.

Fragancia que se consume;
Comida que se re-calienta
Ropa que se re-usa
Palabra que se re-crea

Concluí entonces;

Que
Ciertamente
la puerta no es proporcional;

A la madre que arropa al niño

Al niño que juega con el gato.
El gato hambriento que salta a la calle

El niño lloró al verlo partir.

El gato gimió

Cuando el “crio” miró sus manos
en medio de las garras
del nauseabundo padre

pidiéndole una vez más
que le cediera sus manitas
entre tanto frío

una especiede calor.

una especie de líquido
erupcionado desde adentro

le succionaron la boca
derramándole faenas diarias
entre la gargánta y el estómago
el crio no podía hablar

ni una sola palabra
al padre que lo miraba de reojo.

2 comentarios:

MeRiAdOx dijo...

Hola wachita... es bien power el poema, me dejó pa' dentro...
Como dije, eres mi poeta favorita... te lo había dicho?..

Besos!

Arturo dijo...

Los dedos sirven para muchas cosas, hay que descubrirlas.
Oye hay un cuento de un escritor de terror llamado Clive Barker, que trata de unas manos que se revelan del cuerpo del ser humano, es muy buen cuento, si tienes oportunidad léelo, saludos.